Kereem…
La sala de conferencias estalló en flashes y murmullos; apenas pronuncié las primeras palabras. Sanem se encontraba a mi lado, y tuve que tomarle la mano.
Sentí su tensión, ella podía sentir la mía cuando fue tan ajeno como sus dedos se entrelazaron en mi mano. Podía sentir la mirada de millones clavada en mí, evaluando cada palabra, cada gesto.
— Ciudadanos de Riad, ciudadanos de Arabia Saudita… Estamos en guerra. Hoy, el enemigo ha cruzado líneas que jamás debieron ser tocadas. Hoy, n