Al salir de la ducha, Zahar eligió su atuendo con cuidado.
Mientras se vestía, su mente repasaba los posibles escenarios de su reunión con Bakir. Sabía que las palabras y sus gestos serían su arma más poderosa y que cada frase debía ser medida y precisa.
Antes de salir de la habitación, Zahar se detuvo frente al espejo, observando su reflejo. La mujer que veía ante ella había cambiado un poco, ya no era solo una participante en los juegos de poder y deseo, sino alguien que empezaba a comprende