—Señor Abdalá, me presento, soy el médico que está frente al caso de la señora Sanem.
Sanem estaba sentada en la habitación en Chicago, mientras que Kereem estaba en su oficina frente a su laptop, en la videollamada, que tanto había esperado.
—Un gusto, doctor.
El médico tomó un respiro y miró la pantalla.
—Me gustaría que tomara un tiempo, hay muchas cosas en las que me gustaría hablar con la señora y usted… —Kereem frunció el ceño.
—¿Qué está sucediendo?
—Se trata de los análisis, tenemos alg