Kereem…
El aire del aeropuerto definitivamente fue una mezcla de humedad y asfalto caliente, algo que me decía que, era real que estaba en Riad. Al bajar del jet privado, tomé un segundo para inhalar profundo, dejando que el peso de mi regreso cayera sobre mis hombros. No era la primera vez que volvía de algo importante, pero esta vez era diferente. Había dejado a Zahar, y la impotencia que tenía, no podía describirla.
Saber que no todo lo podían controlar mis manos, y que mis ojos no estarían