—¿Cómo estuvo tu noche? —Kereem alzó la ceja cuando Janna preguntó en el desayuno.
—¿Qué quieres decir?
—Ya sabes, no está Sanem, debiste sentir una soledad apremiante… —Kereem achicó los ojos a su hermana, y luego miró a sus sobrinos discutiendo algo sobre su tablet.
—¿A qué horas saldrán?
—Como unas dos horas… —Janna tomó un pan y lo masticó—. ¿Estás bien?
Él asintió y se puso de pie acomodando su chaqueta.
—Tenemos una larga reunión, la ONU para variar, defiende los derechos de los delincuen