—Recuerda llamar en cuanto llegues, ¿sí? —Kereem tomó a Sanem del rostro y la miró con la preocupación disfrazada de calma—. Nunca salgas sin la seguridad, y trata de mantener a raya a Bahar.
—Oye, te estoy escuchando… —Bahar le sonrió y él negó con una sonrisa en sus labios.
Sanem le dio un beso en la barbilla y lo abrazó.
—Lo haré, no te preocupes tanto. Estaré bien, y tú, por favor, cuida de ti mismo —respondió ella con una mirada significativa—. Come bien, duerme las horas adecuadas. Arabia