Zahar se bajó de la máquina de correr y se agachó tratando de controlar su respiración. Se hizo una coleta alta, y luego tomó de la botella de agua.
Caminó rumbo a su habitación, y se quitó la ropa para meterse en la regadera, pero antes de ello, se frenó al verse en el espejo.
Sus vellos se levantaron como una ola seguida cuando sus ojos repararon en sus marcas. Marcas profundas en su clavícula, en su cuello. Sus pechos tenían también las succiones de Kereem, así como su cintura.
Pero en vez d