Sanem tomó el aire, sería débil reclamarle, no quería mostrarle sus sentimientos a nadie, y mucho menos sentirse derrotada frente a una desconocida.
Esto solo era entre Kereem y ella, y no iba a rebajarse a su lugar de amante.
Levantó la barbilla, se levantó y luego caminó hacia Janna.
—Creo que trabajaré en unos asuntos. Estaba en el proyecto de la fundación cuando, ya sabes, perdí a mi bebé… —Janna pasó la mano por sus brazos frotándoselo.
—Lo sé, si necesitas ayuda, ya sabes que estoy aquí…