—¿Kereem? —sus ojos se abrieron de golpe, y un fuerte rayo de luz le invadió la cabeza—. ¿Cómo llegaste a esto?
Sus ojos trataron de parpadear, pero luego vio de forma borrosa a su hermana Janna.
Ella estaba sentada a los pies de su cama y Kereem pudo notar solo hasta ese momento que su vientre ya era una bola sobresaliente.
—¿Qué te paso?
Él trató de sentarse, pero todo le dio vueltas.
—¿Y por qué estás en esta habitación? Tardé demasiado en encontrarte…
Kereem miró a su alrededor. Era una hab