UN GALPÓN ABANDONADO
Antes de que Daniel saliera, Naomi había recibido una llamada anónima. El teléfono sonó, rompiendo el silencio de la habitación con su urgencia. Y ella, con el corazón en un puño, respondió.
«―¿Hola? ―su voz temblaba ligeramente, cargada de esperanza y miedo.
―Si quieres saber sobre tu hijo, ven a la dirección que te voy a dar ―dijo una voz distorsionada al otro lado de la línea. La voz era fría, desprovista de cualquier empatía.
―¿Derek está bien? ¿Puedes decirme algo s