POR FAVOR, NO ME DEJES.
POR FAVOR, NO ME DEJES.
Esa noche, Nathaniel estaba en su departamento, caminando de un lado a otro como un león enjaulado. Cada paso que daba resonaba con su frustración, y su mirada se dirigía constantemente hacia el reloj. Era la tercera vez que miraba la hora y no había señales de Elara. Decidido, tomó su teléfono y marcó su número.
Mientras tanto, Elara, que se encontraba en el departamento de Sara, vio el nombre de Nathaniel iluminarse en la pantalla de su teléfono. Su cuerpo se tensó al