LA CAÍDA DE JULIÁN.
LA CAÍDA DE JULIÁN.
El comedor estaba impregnada de una luz cálida que parecía danzar alrededor de Natalia mientras hablaba de Julián. Sus ojos, normalmente tan reservados, ahora destellaban con la luz de mil estrellas fugaces, reflejando la ilusión que bullía en su interior. Su madre, observándola, no pudo evitar que una sonrisa iluminara su rostro, y con un gesto lleno de cariño, tomó las manos de su hija entre las suyas.
―Me alegro tanto por ti, mi niña. ―susurró la madre, y su voz era un bá