ES IGUALITO A TI.
ES IGUALITO A TI.
―Señor, llegamos ―informó el chófer respetuosamente.
Daniel y Naomi salieron de su trance, y él acomodó a Derek en sus brazos, preparándose para salir.
―Dámelo, puedo…
―No ―la interrumpió ―quiero estar más tiempo con él, además, no me molesta. Es mi hijo.
Naomi asintió en silencio y bajó del auto. Y a medida que se acercaban a la entrada, el nudo en su estómago se hacía más fuerte; no tenía ni idea de cómo reaccionaría su padre cuando la viera.
―Mi papá… está aquí.
Daniel la m