DAME UN HIJO.
DAME UN HIJO.
El jardín del hospital estaba en calma, pero el corazón de Elara era muy diferente, no podía dejar de sentirse ansiosa y querer regresar junto a su hermana.
―¿Qué es lo que quieres, Nathaniel? ―su voz temblaba ligeramente. ―¿De verdad no podías esperar hasta mañana? Mi hermana está allí y me necesita. No puedo creer que tú…
Nathaniel se detuvo y la miró fijamente y lo dijo sin rodeos.
―Quiero que tengas a mi hijo.
Las palabras la golpearon como una tormenta inesperada.
―¿Qué?
―Lo q