ATENTADO.
ATENTADO.
Daniel salió a toda prisa de la habitación y, en ese momento, sonó el teléfono principal.
—Naomi.
—Hijo… —resultó ser Renata. —Gracias a Dios logré comunicarme, llevo llamándote desde anoche. ¿Dónde estabas?
Daniel cerró los ojos y trató de calmarse y, desde luego, darle una explicación a su madre.
—Se descargó mi teléfono, mamá, ahora estoy muy…
—Esa chica se fue y dejó a Derek —dijo ella de repente, y Daniel fue tomado por sorpresa.
—¿Derek está contigo?
—Sí, cielo, Naomi vin