HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 54. La libertad por un precio.
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 54. La libertad por un precio.
El receso acabó en exactamente cinco minutos, y todos volvieron a reunirse en aquella sala con los nervios tensos.
Mera, que hasta ese momento había estado sentada con una expresión de falsa compostura, se tensó visiblemente mientras le indicaban que subiera al estrado. Sus manos, que descansaban sobre su regazo, se cerraron en puños mientras se levantaba. Caminó hacia el estrado con pasos firmes, y aunque su postura altiva intentaba tr