HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 53. Verdades correctas
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 53. Verdades correctas
La sala quedó en silencio por un segundo, como si todos procesaran lo que acababa de decir Karina. La tensión era palpable, y parecía que incluso los reporteros, normalmente ágiles para susurrar entre ellos, habían perdido por un instante la capacidad de hablar. Entonces, como si alguien hubiera dado una señal invisible, los murmullos comenzaron. Lentamente al principio, luego crecieron hasta convertirse en un zumbido constante.
El juez golpeó