HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 5. Ropa decente
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 5. Ropa decente
Karina se inclinó hacia Mikhail, concentrada en las últimas pinceladas de maquillaje sobre su cicatriz. Él estaba sentado en aquella silla como si ella lo estuviera torturando, con el ceño fruncido y los labios apretados, claramente incómodo.
—¿Siempre se va a demorar tanto? —se quejó, intentando mover la cabeza, pero Karina lo sostuvo firme por la barbilla.
—Podría apurarme más, pero ¿dónde estaría la diversión en eso? —respondió ella con una sonrisa