HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 4. Copas de vino
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 4. Copas de vino
Mikhail no estaba acostumbrado a ese tipo de situaciones. Él no pedía favores. Las cosas se hacían porque él lo ordenaba, y punto. Sin embargo, había algo en esa mujer que lo sacaba completamente de su zona de confort.
En su defensa tenía que reconocer que la única mujer con la que había discutido desde hacía años era con su madre; porque con las mujeres que pasaban por su habitación en medio de las sombras para mantenerlo satisfecho ni siquiera cruz