HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 31. Recién casados
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 31. Recién casados
La sorpresa en el rostro de Mikhail era evidente. Frunció el ceño, mirando a Stefan sin comprender del todo lo que le estaba diciendo.
—¿Perder todo el dinero? ¿De qué estás hablando? —preguntó con cautela.
Stefan exhaló con una mezcla de frustración y resignación.
—No esperaba que lo supieras, para ser honesto, ninguno de nosotros lo sabía. Papá decidió invertir en los negocios del señor Blanchar hace algunos meses, cuando él le dijo que sus empre