Susan no podía dormir.
Se tumbó en la cama, mirando al techo, con la mente llena de pensamientos. Se preguntaba si había sido un error pedirle a Leo que se quedara. Saber que estaba en la habitación de al lado, recostado en su sofá, le provocaba una mezcla de inquietud y expectación.
Se giró de lado, apretando la almohada con más fuerza, intentando calmarse. Pero sus esfuerzos fueron inútiles. Las imágenes danzaban sin control en su mente: recuerdos de los dos enredados entre las sábanas, su ta