Lianys
Su mano se cuela por debajo de mi abrigo tocando mi espalda baja. Los latidos de mi corazón son fuertes, demandantes y peligrosos, me alejo unos centímetros de él para poder verle la cara. Sus ojos brillan al igual que los míos y sin vergüenza alguna, planté mis labios sobres los de él, esta vez soy yo quien lo besa con ganas de más, con deseo y lujuria.
Los botines caen de mis manos para aferrarme a su nuca. Nuestras lenguas batallaban en quien domina a quién pero me dejo dominar ante