El sonido que hace mi reloj en la muñeca avisa que son las doce de la noche, un nuevo día inicia y mis temores se incrementan. Coge un mechón de mi cabello y se lo lleva a la nariz olfateando como perro, quedo inmóvil sintiendo el borde de la mesa con la palma de mis manos.
Con una de mis manos busco algo en la mesa con qué defenderme. Toco el mago de un cuchillo y lo sitúo detrás de mí por si tengo que utilizarlo para protegerme.
— Eres más lista de lo que pensaba. — se dice a él mismo con as