El invierno en las cimas del continente no cedía fácilmente, pero el aire que recorría las terrazas de la fortaleza de Obsidian traía consigo una tibia corrientes de esperanza. Meses después de que las mentiras de Ginger cayeran bajo el peso del acero y la verdad, el Territorio Obsidian no solo se había consolidado como un estado soberano, sino como el pulmón económico y defensivo de la región. Los renegados, antaño cazados como alimañas por los patrulleros de las grandes manadas, caminaban aho