La madre Concepción siempre se esmeró en enseñarnos un oficio a las niñas. Jamás olvidaré su dichosa frase:
—Si te esfuerzas hoy, la vida te recompensará mañana.
Y cuánta razón tenía.
Sin duda, la madre Asunción había hecho un gran trabajo; no solo nos inculcó el amor al prójimo, también nos enseñó valores y a luchar por aquello que nos apasionaba.
Recuerdo que comprábamos hilos de todos los colores en el mercado negro más cercano. Ahí nos sumergíamos entre telas olvidadas, botones viejos y obj