-Confirmado señor, no hay armas ni nada, todo se los llevaron. –que me dijera eso, me puso a sudar frío, lleve mis manos a la cabeza.
Los nuevos prototipos se los habían llevado, se invirtió mucho dinero en esas armas nuevas, golpeé la mesa que estaba cerca de mí.
-BUSQUEN EN TODOS LOS MALDITOS RINCONES DE ESTA CIUDAD! –Lorena sin dudas me mataría por ocultarle la verdad sobre sus hijas.
-Le dijiste a Lorena? –pregunto Jean
-No le he dicho y tú no le dirás.
-Entendido.
Me fui a la parte del pat