En momentos como este muchos llorarían, otros desearían morir de inmediato, pero yo no, así que me comencé a reír escandalosamente, llamando la atención de todos.
-Nef…. –
—Adela. —Quería que me mirara.
Ella lo hizo y me miró de una manera desafiante.
-¿De veras quieres todo esto? ¿Las guerras y todo?
—No sabes...
—No. -la interrumpí. -no sabemos ni mierda, acláralo, ¡ya maldita sea!
-Solo una de ustedes debe vivir.
¡Para qué! –la reté en decirme la verdad
¡CÁLLATE NEFERET!
—No, NO, ME VOY A C