Valentino llegó a Sterling Corporation a las siete y cuarenta y cinco de la mañana.
Quince minutos antes.
Había salido de casa con casi una hora de margen por miedo a quedarse atrapado en el tráfico. Después de todo lo que había hecho para conseguir aquel empleo, llegar tarde el primer día sería un desastre.
Se alisó la corbata frente a las puertas del ascensor y respiró hondo.
Tranquilo.
Las puertas del ascensor se abrieron. Entró. Iba a marcar la planta cuarenta cuando una voz lo detuvo.
—Esp