–¿Cómo se atreve a hacerme esa acusación?
–Se que eres una oportunista. -Me acusa. –Sin mi hijo serías una campesina cualquiera, no pierdas el suelo.
Pero a pesar de que estaba recibiendo insultos realmente graves, me quede callada, ya que no quería ponerme a pelear con una mujer de la tercera edad, supongo que al final sabía que ella aún seguía siendo la madre de mi esposo. Pero todo termino cuando Mathew salió de su oficina, poniéndosele enfrente a su madre, mientras me cubre como si fuera un