Mathew se queda perpetuo al escucharme, supongo que en su mente aún no procesaba lo que le estaba diciendo.
–¿Me escuchaste? -Le pregunte mientras lentamente una sonrisa se dibujaba en su cara.
Así que de la nada y sin avisar, el hombre alto y de grandes músculos me carga entre sus brazos, para poderme dar vueltas por todo el lugar. Al igual que él, yo también estaba emocionada, pero los movimientos que estaba haciendo, me provocaban un poco de malestar en el estómago.
–¡Mathew , detente! -Él