(30)

Mathew había abierto sus hermosos ojos color gris. Sus pestañas largas tenían algunas lágrimas.

Yo no paraba de llorar, aun dudando si esto era un sueño o era real. Pero era real, Mathew estaba completamente despierto. Los doctores y enfermeras me hicieron a un lado, para poder checar que Mathew se encontrara estable, ya que empezó a tener problemas con el respirador, ya que, al despertar, ya no lo necesitaba para respirar, así que se estaba ahogando.

–¡Tranquilo! –El doctor tranquiliza a mi es
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