Permanecí en silencio unos segundos, observándola. Su respiración era tranquila, pero aún parecía estar atrapada en un sueño intranquilo, como si ni siquiera la inconsciencia le ofreciera descanso.
Mi mirada volvió a la carta en mi mano, esa confesión cobarde que me ardía en la piel como si hubiera sido escrita para mí. Sabía lo que era enfrentar una traición como esa, la sensación de que te arrancaban el suelo bajo los pies sin previo aviso. Había algo personal en esa nota, como si los fantasm