—Camila, ¿estás enamorada de tu jefe?— La pregunta de Alicia me hace escupir el vino. Toso mientras alcanzo las servilletas en la mesa, y Dylan me las pasa con una expresión que no me gusta en lo más mínimo.
—D-Disculpa—, digo, tratando de calmarme.
Alicia le da una copa de vino a Dylan, mientras sigue observándome con una mirada divertida.
—Ya veo, estás sorprendida—. Sonríe, mientras me observa. —Pero Dylan, se supone que no debes poner a alguien cerca de tu novia para vigilarla todo el tiemp