Camila siempre había sabido que debía evitar a Dylan Reed. Durante los años en la universidad, hizo todo lo posible por no cruzarse con él, el hombre del que todos hablaban en susurros, el "monstruo que finge ser humano". Los rumores lo seguían como una sombra oscura; algunos decían que con solo una mirada podía hacer que te sintieras insignificante, que su capacidad para manipular y destrozar a las personas era aterradora. Otros afirmaban que, de alguna manera, disfrutaba del caos que generaba a su alrededor.Pero ahora, mientras lo miraba, sus sentidos abrumados por su presencia, Camila no podía entender cómo no lo había reconocido antes. Dylan Reed, el hombre que había hecho de su vida en la universidad una constante carrera para evitarlo, estaba ahí, a su lado, demasiado cerca.Inhaló profundamente, el aroma a menta fresca que emanaba de él invadiendo sus pulmones. Era un olor tan adictivo, tan embriagador, que por un momento olvidó la incomodidad y el dolor que sentía en su cuerp
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