"Manuela"
En la habitación, me puso de pie y alejó su rostro, mirándome como si examinara minuciosamente mi cara en busca de alguna vacilación. Sus ojos tenían un brillo como si fueran dos llamas encendidas y me besó una vez más. Fue un beso de pura lujuria y deseo, como si fuera a devorarme entera.
Por la habitación había velas encendidas dentro de recipientes de vidrio transparente, de las cuales emanaba una luz dorada y un aroma ligero de sándalo, lo que daba al ambiente un aspecto aún más