Mientras iban de regreso Dayla no podía ocultar su alegría, el corazón le latía tan fuerte que sentía que le iba a abrir un hueco en el pecho. Viajaban a toda velocidad pasando cada auto que se aproximaba a ellos.
- Leila... – dijo después de unos minutos de silencio.
Ella giró la cabeza mirándole atentamente, él tenía la vista fija en la carretera, sus manos apretaban fuerte el volante.
- Quiero comenzar bien está relación, aunque aún no me has dado una respuesta concreta aceptando nuest