UN ÁNGEL EN GARANTÍA. CAPÍTULO 48. Un ejemplo de humillación
UN ÁNGEL EN GARANTÍA. CAPÍTULO 48. Un ejemplo de humillación
Petra asintió despacio, como quien escucha una canción familiar.
—Me temo que yo soy una mujer muy antigua —murmuró, sacando una vara fina pero firme, lo mismo que el hada madrina de cenicienta sacaba su varita mágica de la nada—. Así que creo que unos cincuenta azotes bastarán para que esta señorita aprenda a pensar antes de actuar.
—¡¿Cincuenta?! —chilló Dorina—. ¡No pueden hacer eso! ¡Esto no es la maldit@ Edad Media! ¡No puedes ir