UN ÁNGEL EN GARANTÍA. CAPÍTULO 60. Nadie más va a tocar a mi mujer.
UN ÁNGEL EN GARANTÍA. CAPÍTULO 60. Nadie más va a tocar a mi mujer.
Dorina tenía los ojos desencajados y el cabello sucio, pegado a la cara. Su rostro, que alguna vez había sido elegante y altivo, ahora parecía el de una sombra rabiosa, desquiciada. Se acercó a Sari arrastrándola del brazo con una fuerza que no parecía humana, murmurando palabras entre dientes.
—¡Siempre tú! ¡Siempre tú! ¡La bastarda que se creía la dueña! —escupió con veneno, mientras la llevaba a rastras hacia una de las pisc