UN ÁNGEL EN GARANTÍA. CAPÍTULO 12. Una invitación calculada
UN ÁNGEL EN GARANTÍA. CAPÍTULO 12. Una invitación calculada
Pavel sonrió, divertido, y se retiró dejando a Ivan a solas con aquella dulce satisfacción.
Era un sentimiento raro el de amar y odiar a la vez una cosa, pero indudablemente no podía dejar de comer, al punto de que cuando ya no pudo más fue directamente a la cocina a esconder lo que quedaba en el fondo de la nevera, y a amenazar a diestra y siniestra a quien se atreviera a comérselo.
Esa misma tarde dio la orden que venía rumiando desd