Constanza
Al llegar al hotel, Damon no se separa ni un instante de mí y me consiente tanto que reafirmo el amor que le tengo. Sin embargo, tampoco puedo dejar de pensar en Cillian y en qué lo llevó a hacer todo esto. ¿Cómo puede decir que me ama y aun así exponerme de esa manera?
—No puedo dormir —me confiesa Damon mientras tratamos de conciliar el sueño—. Mañana nos vamos a casar por fin y seremos felices.
—Sí, mi amor —susurro—. Pero lo de mi hermano aún no está resuelto y eso me pone triste.