Constanza
—¿Por qué me vas a comprar otra computadora? —le pregunto a Damon durante el camino.
Vuelvo a mirar a mi alrededor. El auto que nos prestaron es, sin duda, una hermosura.
—Porque tal vez ya no recuperemos la tuya —dice con tono triste—. Dudo mucho que nos devuelvan las cosas.
—¿Por qué dices eso? ¿Te peleaste con tu tío?
—Algo así, mi amor —admite, entrelazando su mano con la mía—. Si te soy sincero, comienzo a sospechar que le gustas, que siente celos de vernos juntos.
—Damon…
—Sí, sí