Constanza
—Lo siento, mi amor —se disculpa Damon—. Intenté llegar lo más rápido que pude, pero al parecer el tío fue más veloz.
—No entiendo, ¿tú sospechabas que haría eso? —pregunto, sorprendida.
Damon hace una mueca y asiente.
—Sí, ya sabes que a veces soy un poco paranoico. Quise ir de inmediato a la casa por nuestras cosas, para evitar justamente esto.
—No puede ser —niego con la cabeza—. Tu tío está perdiendo la cabeza.
—Sí, mi hijo nunca se comporta de esa manera —comenta Lucy, preocupada—