Constanza
Lucy regresa unos minutos después con un semblante lleno de consternación. He resistido las ganas de asomarme por la ventana para que Cillian no note mi interés, pero lo cierto es que me muero de curiosidad por saber lo que hablaron.
—¿Era Damon? —pregunto, fingiendo inocencia—. Oh, Dios… le dije que me diera tiempo.
—No, cariño, era Cillian —responde, frunciendo el ceño—. Dijo que quería disculparse por lo ocurrido, pero no lo dejé pasar.
—Gracias, Lucy —le sonrío levemente—. No estoy