Capítulo 79. El edén del diablo.
Mar Caribe, coordenadas desconocidas.
El rugido de las aspas del helicóptero cortaba el cielo azul turquesa como un cuchillo.
Abajo, el mar era una sábana infinita de diamantes líquidos.
Pero Camila no miraba el paisaje.
Miraba la mano de Arthur sobre su muslo.
Grande. Pesada. Posesiva.
Llevaba puesto un pantalón de lino blanco y una camisa azul cielo desabrochada tres botones, dejando ver el pecho bronceado y las gafas de sol de aviador que ocultaban sus ojos. Parecía un modelo de revista. O u