Capítulo 66. Manipulación del enemigo.
El elevador privado se deslizó hacia el piso 42 con un zumbido casi imperceptible. Para Victoria, sin embargo, el sonido era ensordecedor, amplificado por el latido desbocado de su propio corazón que retumbaba en sus oídos.
Dentro de la cabina de acero inoxidable, el aire se sentía denso, irrespirable. Nathan iba de pie junto a ella, sosteniendo su mano con fuerza.
El niño miraba los números cambiar en el panel digital, ajeno a que su madre estaba conteniendo las ganas de gritar. A su lado, Da