Capítulo 32. Papá Alejandro.
—¿Papá? —repitió la niña castaña—. ¿El del cuento?
—Sí, Hanna. El del cuento. —Camila acarició la mejilla de su hija, sintiendo que sus dedos quemaban—. Se llamaba Alejandro. Y esta foto es del día que nos casamos.
—Es guapo —dijo Harper, inclinando la cabeza. Luego miró su propio cabello rubio reflejado en el cristal del marco—. Tiene el pelo amarillo. Como yo.
—Sí, mi vida. Tú sacaste su cabello. —La mentira era necesaria. Si Harper creía que su rubio venía de Alejandro, Arthur perdería fuerz