Capítulo 13. Placer bajo la mesa.
Dos meses después
Los días corrieron uno tras otros, estos se convirtieron en semanas y estas en meses. Habían pasado exactamente dos desde que Renata se convirtió en la sombra de Bruno Ávalos. Dos meses de infierno y de fuego.
La rutina se había vuelto una soga al cuello: de día, en la oficina, él era un tirano que le exigía la perfección absoluta, haciéndola trabajar hasta el agotamiento. De noche, o en los viajes repentinos, la dinámica cambiaba, pero no mejoraba.
Se convertía en una poses