Capítulo 102. El mayday.
Camila seguía de rodillas en la entrada. No supo cuánto tiempo estuvo allí. Solo sabía que el sol del mediodía le quemaba la piel de los hombros. El polvo gris manchaba la seda blanca de su vestido.
Lloraba con un sonido roto, animal.
Se abrazaba a sí misma, intentando juntar los pedazos de su pecho.
Un sonido agudo cortó su llanto.
El timbre de un teléfono celular.
Venía desde adentro de la villa. Desde la cocina.
Camila levantó la cabeza de golpe.
Detuvo las lágrimas.
"Arthur", pensó, con el