"Flávio"
Manu era hermosa, sexy y completamente desinhibida. Me fascinaba así; me ponía cachondo, y no iba a controlarme; iba a dejarme llevar. La deseaba de una forma primitiva y apasionada.
En cuanto mi chica bajita se colocó, me agaché detrás de ella, le abrí las piernas, le bajé las bragas y empecé a lamerle el coño, que estaba húmedo y lleno de deseo. La lamí, escuchando sus gemidos, me levanté, la sujeté firmemente por la cintura, y solo entonces me coloqué y la invadí con fuerza. Contuvo