“Camilo”
Después de visitar a mi hermana, no dejaba de pensar en cómo conseguir la muestra de Rita para la prueba de ADN. Flávio me había explicado cómo obtenerla, ya fuera de un mechón de pelo o de un vaso que ella usara. Así que seguí dándole vueltas.
Llegué a la conclusión de que lo mejor sería ir a la boca del lobo. Me desperté temprano y fui a casa de Rita, a la hora que sabía que estaría en la iglesia. Nunca entendí por qué vivía en la iglesia, si era tan mala persona. Quizás solo quería aparentar ser buena persona ante el resto de la ciudad.
—Señor Camilo, buenos días. —La criada me saludó y se sorprendió de mi presencia. Después de irme de casa, las pocas veces que vine fue por Manu, quien, por suerte, ya no estaba.
—Hola, Cida, ¿está tu jefa? Quiero hablar con ella.
—Fue a la iglesia. Y el chico, Juliano, está durmiendo. —Claro que sí, ese inútil. "Esperaré a Rita, necesito hablar con ella", dije, entrando y sentándome en la sala.
"Tardará un rato", me advirtió Cida, aparente